DESECHANDO LOS PENSAMIENTOS TÓXICOS

Cómo trabaja nuestra mente

 

Máster José MoraLas creencias que cada uno posee, no todas son verdades sino ideas. A pesar de que creamos en ellas, algunas pueden ser falsas. Lo que nos decimos a nosotros mismos es más importante de lo que parece, ya que toda creencia que asumamos como verdad, sea cierta o no, tiende a manifestarse en nuestra vida.

Por ejemplo, si reaccionamos a una frase como “soy un inútil”, como si de verdad lo fuéramos, esta creencia buscará confirmarse para mantener la coherencia interna. ¿Y cómo se confirma? A través de nuestros actos, actuando como si fuéramos inútiles y pareciendo inútiles.

Para liberarnos de esto debemos considerar los pensamientos como lo que son: simplemente ideas que pueden ser ciertas o no. Por tanto, ante cualquier pensamiento que nos pase por la cabeza, debemos valorarlo correctamente y darnos cuenta de que:

  • Los pensamientos pueden ser ciertos o no, no siempre coinciden con la realidad.
  • Los pensamientos no siempre son verdad; por tanto no debemos creerlos a pies juntillas, especialmente los que nos encadenan.
  • Los pensamientos no siempre se deben tomar en serio y darles importancia.
  • Los pensamientos no son órdenes; no debemos obedecerlos automáticamente.
  • Los pensamientos no siempre son sabios, por tanto no siempre debemos seguir su consejo.

Para librarnos de su poder sobre nosotros debemos cuestionarlos para distinguir aquellos que nos resultan útiles de los que no. Y aquellos que no nos son útiles lo mejor es ignorarlos.

Piensa en positivo, se diferente.

Piensa en positivo, se diferente.

Confucio decía “No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que hagan nido en tu cabeza”.

Es mejor decirse a uno mismo: “estoy teniendo el pensamiento de que soy un inútil; solo es un pensamiento y como no me resulta útil, lo ignoro”.

Así los pensamientos tóxicos pierden el poder que ejercen sobre nosotros y no permitimos que nos afecten ni que traten de confirmarse manifestándose en nuestra vida.

Sin embargo, aquéllas debilidades que humildemente reconocemos tener y que los demás nos han señalado objetivamente, podemos y debemos convertirlas en fortalezas, encontrando las ventajas de esas desventajas: ¿te han dicho que eres inflexible? Pues posiblemente te gustan las cosas bien hechas. Solo trata de ser exigente, sin humillar ni maltratar a los demás. ¿Te han dicho que eres callado o tímido? Posiblemente eres reflexivo y piensas antes de actuar, solo procura comunicarte más.

Para trabajar la mente se necesita hacer un esfuerzo de auto-observación y tener un auténtico propósito de cambio.

Y ese propósito tiene que ser consciente cada día. La perseverancia será la clave, pues al inicio nos costará mucho, pero después de convertirá en hábito. Tener una mejor autoestima, ser más paciente, enfocarnos, escuchar, será tan natural como respirar. Pero hay que comenzar y el tiempo es ahora.

Autor: Máster José Mora (Director Académico UTH)