Anda plácidamente entre el ruido y la prisa  y recuerda que paz que puede haber en el silencio.  Max Ehrmann
No se trata de una fórmula mágica, sino de una profunda reflexión sobre la calidad de vida y el manejo de los factores externos que afectan la vida con las presiones laborares y las condiciones de inseguridad por la violencia y las alteraciones en la política en el país, presiones laborales, entre otros. El estrés es un fenómeno que ha aumentado, según la Organización Mundial del Trabajo. Ama Marston, y coautora de Type R: Transformative Resilience for Thriving in a Turbulent World, en un artículo para Harvard, recomienda cuatro factores para combatirlo a largo plazo.

Piense que el estrés es una estación de radio, cambie el dial a otra frecuencia,  no eliminará la primera, pero usted estará en la segunda. 

“Controlar el estrés a largo plazo requiere cultivar las habilidades de resiliencia, antes de buscar remedios externos, para convertir los cambios, las tensiones y los desafíos en oportunidades. Estas capacidades incluyen la flexibilidad, una relación saludable con el control, un aprendizaje continuo, el sentido de propósito y saber cómo aprovechar la ayuda y los recursos adecuados”, señala. Aunque la carga laboral es un factor determinante, así lo detalla la Organización Mundial de la Salud en el documento la Organización y el Estrés, Marston dice que los cambios en el ambiente laboral solo ayudan temporalmente. “Para muchos de nosotros, la respuesta inicial al estrés consiste en buscar soluciones externas. Nos dirigimos a herramientas de productividad o a aplicaciones que prometen ayudarnos a manejar esas tensiones o buscamos maneras de aliviar nuestro malestar: encontrar un trabajo diferente, contratar a un nuevo empleado para asumir una mayor carga de trabajo o cambiar de carrera. Pero estas medidas a menudo son temporales e ineficaces. Allí es donde se debe reflexionar sobre cómo manejar el estrés y reformular lo que pensamos sobre él. La experta recomienda: Cambie su enfoque y, en lugar de intentar eliminar las presiones cotidianas, trate de modificar su percepción de ellas. Podría preguntarse: “¿Cómo usaré esta energía creada al estresarme por este nuevo trabajo para prepararme mejor?” o “¿Qué puedo aprender del estrés debido a mi carga de trabajo en aumento para que me ayudará a priorizar mejor mi tiempo?” Cuando se sienta agobiado o con ansiedad, haga una pausa para analizar cómo su planteamiento predeterminado influye en su percepción del estrés. ¿Qué le dicen sus familiares, amigos y colegas sobre cómo debe pensar acerca de las circunstancias estresantes? Intente recordar una situación estresante anterior y pregúntese: “¿Pensaba que tenía los recursos internos y externos para enfrentarme al desafío en ese momento? ¿Qué podría hacer de forma diferente ahora sabiendo lo que aprendí de esa situación?” Advierten los médicos sobre esos síntomas que “no sabemos por qué los tenemos”. Un dolor de espalda, de cabeza, noches sin dormir, mal temperamento o más dependencia de “hábitos reconfortantes” como beber alcohol o comer en exceso, pueden ser la alerta. Resulta esencial -señala Marston- nuestra capacidad de distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no. Cuando se sienta desbordado, es fácil asumir que no puede cambiar la situación. Una investigación de la Universidad de Capetown y el programa de MBA de Ashridge en el Reino Unido revelaron que los estudiantes de negocios que creen que su éxito es principalmente su responsabilidad tienden a apropiarse demasiado de los acontecimientos en el mundo externo y, al hacerlo, se estresan de forma significativa. Para lo que no puede controlar, tenga en cuenta que usted sí tiene la capacidad de elegir cómo interpretarlo o bordearlo. Comience por anotar tres posibles maneras en las que sería capaz de aprender algo del estrés que experimenta. Podría ser algo relacionado con la identificación o gestión de sus emociones, o nuevas habilidades interpersonales o técnicas. Reflexionar de esta manera le ayudará a evitar las soluciones u “opciones” que aliviarían temporalmente su malestar pero que no abordarían las causas principales. Cuando se trata de manejar el estrés, comience por usted mismo: somos nuestro propio recurso, el más eficaz y poderoso.
Tú eres una criatura del Universo, no menos que los árboles y las estrellas;  tú tienes derecho a estar aquí y te resulte evidente o no sin duda el universo se desenvuelve como debe.  Max Ehrmann